“La
era que no se tolera a sí misma”
Lo
que nos duele
no
es la soledad
de
la cuarentena.
En
el centro del hogar
hay
muchas cosas
para
hacer, o para no hacer.
La
convivencia, con uno, con el otro,
en
momentos así solo queda
crecer
desde adentro.
El
tiempo nos sobra,
podríamos
preguntarnos
por
qué siempre parece no alcanzar.
Analizar
para qué
estamos
siempre corriendo
detrás
del tiempo.
Lo
que nos angustia
no
es la falsa soledad
de
la cuarentena.
Es
la angustia
que
nos genera
no
poder abrazar.
Estamos
siendo
una
pausa,
un
paréntesis.
Un
suspenso
en
donde no podemos
tocarnos
ni mirarnos a los ojos.
Lo
que nos entristece
no
es la soledad
de
la cuarentena.
Para
dentro de casa
es
un momento
de
contacto, de introspección.
Hacia
dentro, hacia afuera,
hacia
el mundo,
hacia
todo esto que nos está pasando.
Se
nos obliga a parar
cuando
somos la era que no para,
que
sigue y sigue.
Se
nos fuerza a parar,
para
demostrar si todavía
nos
queda humanidad.
CAMILA WISSLER .(joven escritora rosarina,hija de nuestra señorita Natalia Sanchez)
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